Hamnet es una película ambientada en el siglo XVI que reimagina la vida íntima de William Shakespeare desde una perspectiva profundamente humana. Protagonizada por Paul Mescal como Shakespeare y Jessie Buckley como Agnes, la cinta se aleja del retrato tradicional del genio literario para centrarse en su vida familiar y emocional.
La historia sigue a Agnes, una mujer con una conexión especial con la naturaleza y la maternidad, y a William, un dramaturgo ambicioso cuya carrera en Londres lo mantiene frecuentemente lejos de casa. Su relación se ve marcada por una tragedia irreversible: la muerte de su hijo Hamnet, de apenas 11 años, durante una epidemia de peste.
Según la novela en la que se basa la película, esta pérdida sería el origen emocional que siglos más tarde inspiraría la escritura de Hamlet. Sin embargo, Hamnet no busca establecer una tesis histórica rígida, sino explorar cómo el dolor, el amor y la memoria pueden transformarse con el paso del tiempo.
La película apuesta por un tono íntimo, contemplativo y emocional, priorizando la experiencia del duelo sobre el legado literario. Es un relato sobre la paternidad, la ausencia, la culpa y la manera en que las tragedias personales dejan huellas invisibles pero permanentes.
Más que un biopic, Hamnet funciona como una reflexión sobre cómo las pérdidas moldean quiénes somos y cómo, incluso desde el dolor más profundo, puede nacer algo que trascienda generaciones.