Muchas veces es más fácil abrirnos hacia un abanico de distracciones, ausencias, quejas en lugar de mirar aquello que hacemos bien, que nos sale desde el amor y la esencia.
Vamos a hablar de intentar reconocer, agradecer a través de la escritura la belleza de nuestro día. Crear una conexión entre la escritura y nuestra esencia.