Solo Documental

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By BANUSGovernment
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Solo Documental episodes

  • Cazadores de virus
    El Centro para el Control de Enfermedades de Estados Unidos tiene el laboratorio con la mayor cantidad de virus conocidos, en caso de una pandemia ellos son los encargados de buscar una cura. Los mosquitos son uno de los mayores transmisores de virus peligrosos al igual que las aves vea como el Ejército de los EE. UU. y un veterinario del zoológico del Bronx identifican una extraña enfermedad que mata aves en Nueva York.
    48 min
  • Bajo los efectos del sueño
    La somnolencia es una parte muy importante de nuestras vidas. A veces puede dar lugar a situaciones cómicas, como cuando nos dormimos en la oficina o en el transporte público, pero también es habitual que el sopor tenga consecuencias trágicas, no en vano es la primera causa de accidentes mortales en autopista. Pero, ¿qué sucede en nuestros cerebros cuando se presenta? ¿Hay alguna manera eficaz de llegar a controlar ese estado de amodorramiento? ¿Puede ser la consecuencia de un mundo que se mueve demasiado deprisa? Estudiando los mecanismos que articulan el sueño, los investigadores están tratando de entender cuáles son los factores biológicos y ambientales que se activan en nuestro cerebro, tanto cuando dormimos como cuando estamos despiertos. En este sentido se están produciendo importantes progresos en el campo de la hipovigilancia, se ha constatado el importante papel que parece jugar el tálamo en la percepción sensorial y es evidente la importancia de los ritmos circadianos en la vida cotidiana.
    Con la ayuda de algunos de los mejores científicos del mundo, este documental indaga en los procesos cerebrales que se activan cuando se difumina la delgada línea que existe entre el sueño y la vigilia.
    54 min
  • Los ojos de Atacama
    El desierto de Atacama en Chile es el lugar más seco de la tierra. Aquí, en una de las regiones más inhóspitas de nuestro planeta está el mayor observatorio espacial jamás construida por el hombre ha sido construido. ALMA , el Atacama Large Millimeter Array.
    Equipado con la más avanzada tecnología los astrónomos puede investigar los orígenes del universo, el nacimiento de los sistemas solares y planetas misteriosos, nubes moleculares oscuras y muchos otros enigmas astronómicos.
    ALMA se compone de 68 enormes antenas parabólicas, atrapando a los rayos cósmicos con la hasta ahora prácticamente inobservable rango de onda larga, algo que sólo es posible aquí a una altitud de 5.300 metros y niveles extremadamente bajos de humedad.
    Las condiciones en más de 5.000 metros son extremas y el proyecto de construcción internacional con un costo total de más de 11 mil millones de euros financiado por Europa, los EE.UU. y Japón, ha sido un reto enorme para los ingenieros y científicos por igual.
    Pero todos sus esfuerzos han valido la pena: ALMA está diseñado para resolver los puzzles mucho más allá de las preocupaciones terrenales. A través de los 'ojos del Atacama', como los científicos llaman a este impresionante conjunto de antenas, se esperan establecer nuevos hitos en la astronomía.
    53 min
  • En busca de una verdad, Ciencia Vs Religión
    Ciencia y religión son la dos grandes visiones del mundo más importantes. Son fenómenos globales presentes a lo largo de toda la historia de la humanidad. Las relaciones entre ciencia y religión se pueden enfocar desde tres puntos de vista: histórico, epistemológico y sociológico. La primera pregunta que se plantea es si son entre si compatibles o incompatibles. Dentro de la compatibilidad se puede destacar su autonomía y desde ella el diálogo y la complementariedad. El problema de los orígenes del universo, la vida y el hombre puede plantearse desde la religión y de la ciencia. Aunque esto llevó a ciertos conflictos hoy encontramos que no tiene por que oponerse. El campo de la ética es un terreno en el que ciencia y religión se encuentran. Por Javier Monserrat.
    46 min
  • Pasajes de la Historia - Julio Cesar
    La biografía de Julio César tuvo todos los ingredientes para convertirlo en una figura mítica. César fue un hábil estratega y un militar valeroso, cuyas victorias permitieron extender el territorio romano; fue un político sagaz, cuyas medidas populistas le granjearon el afecto de grandes estratos de la población. De la misma manera, destacó como un literato excepcional, cuyos escritos, como La guerra de las Galias, se cuentan entre los más logrados del latín clásico. Las conquistas de César permitieron que gran parte de Europa adoptase costumbres y modelos latinos. Igualmente, las medidas que adoptó como jefe del Estado romano (entre las que se incluían reformas en la legislación agraria y en el calendario) impulsaron cambios irreversibles en Europa.
    Cayo Julio César nació el 13 de julio del año 100 antes de Cristo (según la fecha más comúnmente aceptada) en un barrio no muy aristocrático de Roma, cercano a la actual vía Cavour. Se sabe poco de su infancia, transcurrida en el seno de una familia patricia, la gens Julia, que pretendía descender de Eneas (a quien se consideraba hijo de Venus), y en la cual, en algún momento, se había insertado una rama que agregó el nombre de César. Los miembros de la familia habían vivido al margen de la lucha continua por los cargos que permitían hacer carrera pública hasta llegar al consulado, la aspiración máxima.
    La infancia y la primera juventud eran breves en aquellos tiempos. Desde los diez años, César fue puesto al cuidado de Marco Antonio Gnifón, ilustre maestro, especialista en literatura griega y romana, para que se ocupase de su educación. Aprendió a leer y escribir en la traducción de la Odisea hecha por Livio Andrónico. Seguramente sus dotes naturales le permitieron aprovechar al máximo las enseñanzas de su maestro, de modo que fue perfeccionando su lenguaje y aprendiendo los rudimentos de la oratoria, fundamentales para una carrera política.
    La biografía de Julio César tuvo todos los ingredientes para convertirlo en una figura mítica. César fue un hábil estratega y un militar valeroso, cuyas victorias permitieron extender el territorio romano; fue un político sagaz, cuyas medidas populistas le granjearon el afecto de grandes estratos de la población. De la misma manera, destacó como un literato excepcional, cuyos escritos, como La guerra de las Galias, se cuentan entre los más logrados del latín clásico. Las conquistas de César permitieron que gran parte de Europa adoptase costumbres y modelos latinos. Igualmente, las medidas que adoptó como jefe del Estado romano (entre las que se incluían reformas en la legislación agraria y en el calendario) impulsaron cambios irreversibles en Europa.
    Cayo Julio César nació el 13 de julio del año 100 antes de Cristo (según la fecha más comúnmente aceptada) en un barrio no muy aristocrático de Roma, cercano a la actual vía Cavour. Se sabe poco de su infancia, transcurrida en el seno de una familia patricia, la gens Julia, que pretendía descender de Eneas (a quien se consideraba hijo de Venus), y en la cual, en algún momento, se había insertado una rama que agregó el nombre de César. Los miembros de la familia habían vivido al margen de la lucha continua por los cargos que permitían hacer carrera pública hasta llegar al consulado, la aspiración máxima.
    La infancia y la primera juventud eran breves en aquellos tiempos. Desde los diez años, César fue puesto al cuidado de Marco Antonio Gnifón, ilustre maestro, especialista en literatura griega y romana, para que se ocupase de su educación. Aprendió a leer y escribir en la traducción de la Odisea hecha por Livio Andrónico. Seguramente sus dotes naturales le permitieron aprovechar al máximo las enseñanzas de su maestro, de modo que fue perfeccionando su lenguaje y aprendiendo los rudimentos de la oratoria, fundamentales para una carrera política.
    En el viaje fue raptado por los piratas que asolaban el Mediterráneo y que vivían del rescate que exigían por sus víctimas. La historia ha sido sin duda exagerada, pero el temor y el respeto que, según se ha repetido, los piratas llegaron a sentir por él, son ilustrativos de la arrogancia de César y de su capacidad para fascinar incluso a sus enemigos. Una vez libre reunió un pequeño ejército, fletó barcos y arremetió contra los piratas, a los que venció, quedándose él y sus soldados con todo cuanto poseían. Los supervivientes de la aventura fueron finalmente crucificados en Mileto, y César emprendió una inmediata campaña contra Mitrídates, que volvía a levantarse contra el imperio. Desconocía entonces el testamento de Nicomedes, hecho de singular importancia para él, ya que el rey de Bitinia le dejaba un legado que, junto con el botín de los piratas, saneaba su situación económica, siempre maltrecha.
    No obstante, la campaña contra Mitrídates fue confiada a otras manos, porque la muerte en el 74 de su tío Aurelio Cota dejaba vacante un cargo en el Colegio de Pontífices de Roma, cargo que solicitó y que le fue concedido, como también, al año siguiente, el de tribuno militar. Estas designaciones no hicieron más que acelerar la carrera política de César. En el 68 era cuestor y viajó a la Hispania Ulterior. Se cuenta que César lloró ante la estatua de Alejandro Magno, erigida en la ciudad de Cádiz, pensando en qué poco podía parangonarse su carrera con la del conquistador de Oriente y cuánto deseaba emular en su fuero interno al invencible general macedonio. En cierta ocasión quedó trastornado por un sueño en el que aparecía violando a su propia madre, pero los adivinos le profetizaron por ello buenos augurios, puesto que interpretaron que la madre simbolizaba la Tierra, madre de todas las cosas, y ello significaba que se adueñaría del mundo. Y lo cierto es que, vertiginosamente, fue acumulando dignidades en los años sucesivos. En el 65 fue designado edil curul; en el 63 murió el presidente del Colegio de Pontífices, y César, con veintisiete años, presentó su candidatura enfrentado a Catulo, dirigente de los optimates.
    César sabía que emprendía una aventura económica (la lucha por el poder exigía siempre dinero) y que si perdía sería implacablemente perseguido. Pero la elección mostró la popularidad de que gozaba entre el pueblo, y fue nombrado pontifex maximus. La pretura, el peldaño inmediatamente anterior al consulado, llegó en el 62, y fue enviado como propretor a Hispania Ulterior, territorio que ya conocía muy bien, donde no sólo hizo sólidas amistades, sino que enriqueció el erario público, con gran satisfacción de Roma, y fortaleció notablemente su pecunia personal y su capacidad de mando sobre un gran ejército, condición indispensable para el éxito político en Roma. Cuando en el año 60 regresó a la Ciudad Eterna, el camino estaba abierto para la gran aventura.
    El triunvirato y la guerra de las Galias
    El paso a la condición máxima de cónsul lo dio en el año 59. Consciente de las fuerzas del Senado (dominado siempre por los conservadores), en el que César se había librado inteligentemente de sus desafortunadas vinculaciones con el rebelde Catilina, comprendió que sólo una alianza entre poderosos podía neutralizar a los équites. Propuso entonces a su viejo amigo y valedor, Craso, constituir, juntamente con Pompeyo, una sociedad de defensa mutua que los obligara a actuar siempre por unanimidad (institución luego conocida como «triunvirato»). La alianza fue efectiva y César, en compañía de Calpurnio Bíbulo (un candidato de los équites), fue designado cónsul.
    El triunvirato se fortaleció, además, con el matrimonio de Pompeyo con Julia, la hija de César. César, a su vez, se casó con Calpurnia. Había repudiado por infidelidad a Pompeya, su segunda esposa, en el 62, después de un escandaloso episodio: durante los misterios de la Bona Dea, una fiesta nocturna exclusiva para mujeres que tenía lugar en casa del propio Julio César, una de las sirvientas descubrió la presencia de un intruso disfrazado de mujer, Publio Clodio, lo que provocó la indignación de las asistentes. Se acusó a Pompeya de ser amante de Clodio, extremo éste que nunca pudo probarse. César no quiso dar crédito a la denuncia y absolvió a ambos del delito de adulterio en el que se habían visto inculpados. Todo el mundo se asombró de que aun así repudiara a su esposa, pero él contestó con una frase que se ha hecho famosa: "la mujer de César no sólo debe ser casta, sino parecerlo".
    La legislación progresista de César tenía una base agraria. Hizo votar leyes de reparto de tierras a los veteranos y de asentamiento de colonos en tierras conquistadas, práctica que luego se extendió a toda Italia, concediendo además a los colonos la plena nacionalidad romana. Bíbulo, ante la imposibilidad de oponerse a César, optó por el retiro. El tribuno de la plebe, Publio Vatinio, antiguo amigo y asociado de César, a fin de evitar el juicio de César por los conservadores después de su consulado, propuso una ley que el Senado no pudo sino aprobar, por la que se le concedían en calidad de procónsul (lo que impedía su juicio posterior), y por el término de cinco años, tres legiones, las provincias de las Galias cisalpina y transpadana y la Iliria. Estas concesiones fueron renovadas por cinco años más en abril del 56, en la reunión de Lucca, a la que asistieron los «triunviros».
    Craso, mientras tanto, seguía destinado en Siria, donde dirigió la guerra contra los partos y en la que murió en el 53, y Pompeyo continuaba en el proconsulado de Hispania. Estas condiciones permitieron que César se hiciera con todo el poder. Para ello todo medio podía ser útil: como pontifex maximus autorizó a Clodio, antiguo amante de su esposa Pompeya, a que fuese adoptado por un plebeyo, para poder así, a pesar de su condición original de patricio, acceder al cargo de tribuno de la plebe. Y así fue como el agradecido Clodio se ocupó de limpiar de enemigos el camino de César.
    Ya en su provincia de la Galia, César parecía decidido a no intervenir en problemas bélicos, pero lo hizo cuando así lo pidieron sus habitantes. Los eduos comenzaban a sentir la amenaza de los helvecios, los cuales a su vez buscaban nuevos territorios, empujados por la invasión de los germanos acaudillados por Ariovisto. Las legiones de César acudieron en ayuda de los eduos, y vencieron a helvecios y suevos. Esto marcó el comienzo de la ocupación sistemática de la Galia por las fuerzas de César, ayudado por sus lugartenientes Labieno y Craso.
    Fue una lucha prolongada en la que el país fue literalmente saqueado, un tercio de su población murió luchando y otro tercio probablemente fue vendido como esclavo. Sucesivamente, en acciones en las que César conoció también la derrota, fueron sometidos todos los pueblos galos. En medio de esta lucha, entre los años 55 y 54, César desembarcó en Inglaterra y peleó hasta más allá del Támesis, pero finalmente tuvo que retirarse. Al año siguiente (invierno del 54-53), volvió a agitarse la Galia. Se sublevaron eburones y trevinos, y finalmente todos los pueblos galos, bajo el caudillaje de Vercingetórix. Los romanos conocieron el desastre en la batalla de Gergovia, pero las fuerzas de Vercingetórix fueron sitiadas largo tiempo y finalmente vencidas en Alesia. La rendición de los belovacos (belgas) en Uxellodunum (51) puso punto final a la dominación de las Galias, aunque el sometimiento total sólo se logró en el invierno de diciembre del 51 a febrero del 52, tras reducir pertinaces focos de resistencia.
    Los soldados romanos salieron enriquecidos de estas campañas; los oficiales, naturalmente, aún más. César saneó sus finanzas, enriqueció las arcas del Estado, fue largamente generoso con sus amigos y hasta reservó una importante cifra para el futuro. Inundó con tanto oro la ciudad de Roma, que el noble metal se depreció en por lo menos un treinta por ciento. La guerra de las Galias fue registrada en De bello gallico, una de las dos obras conservadas de César, escrita en 52-51, que no sólo es el documento más valioso para el conocimiento de aquel hecho, sino que también debe ser considerada como una pieza maestra del latín clásico.
    La guerra civil
    La otra obra conservada de Julio César, De bello civili, literariamente inferior a la primera, tal vez porque no tuvo siquiera tiempo de revisar sus manuscritos, se refiere a los hechos que cubren la guerra civil entre los años 49 y 45. El inmenso poder acumulado por César provocó el pánico del partido senatorial, sus enemigos de siempre. Por otra parte, muchos republicanos vieron en este poder el más grave peligro para la república. Y además, circunstancias internas tenían convulsionada a la ciudad. El Senado designó en el 52 a Pompeyo como cónsul único, y cuando el bando senatorial volvió a sentirse fuerte, entre el 51 y el 50, Pompeyo (ahora enemigo de César) le pidió que licenciara a sus legiones y regresara a Roma.
    En esa tesitura, vacilante e indeciso, Julio César se hallaba frente al pequeño río Rubicón, que separa la Galia Cisalpina de Italia, cuando, según unos por su proverbial osadía y según otros por imperativo de los hados, fue presa de un impulso irrefrenable y arrastró sus tropas tras de sí exclamando Alea jacta est (¡la suerte está echada!). Esta acción desencadenaría la guerra civil: ocupó Picenas, Umbría y Etruria, se dirigió a Brindisi a interceptar el paso a Pompeyo, aunque no lo consiguió, y volvió sobre sus pasos para entrar en Roma, convocó al Senado e impuso sus condiciones.
    La batalla definitiva tendría lugar en Farsalia, epopeya cantada por Lucano en versos inmortales. El poeta describe a Pompeyo "en el declinar de sus años hacia la vejez", como "sombra de un gran nombre", y a César como "fogoso e indomable", un hombre que acudía a actuar "dondequiera que le llamara la esperanza o la cólera". Allá se encontraron "enseñas leonadas frente a enseñas iguales y hostiles, idénticas águilas frente a frente y picas amenazando idénticas picas". César venció y Pompeyo huyó a Alejandría, donde murió el 28 de septiembre del año 48 a.C. a manos de soldados de Ptolomeo, quien mantenía un contencioso con su hermana y esposa, Cleopatra, sobre el trono de Egipto. César llegó a Egipto y al enterarse del trágico final de Pompeyo lloró su muerte.
    César en Egipto
    César llegó a Egipto acompañado por dos legiones, la décima y la duodécima; en total, unos seis mil hombres. Tras acomodar a sus hombres en el palacio real, se dispuso a poner orden en la difícil situación interna del país del Nilo, dividido por el enfrentamiento entre los dos hermanos y esposos reinantes, Ptolomeo XIII y Cleopatra VII. César y Cleopatra mantuvieron una intensa y famosa relación amorosa que daría como fruto un hijo: Cesarión. César dio el trono a Cleopatra (47 a.C.), lo que, unido a la presencia de las tropas romanas en el palacio de los faraones y a la deposición de Ptolomeo XIII, hizo que el pueblo, dirigido por los consejeros fieles al rey, se amotinase y tratase de tomar el palacio.
    Durante cuatro meses, César resistió atrincherado en el palacio frente a los sesenta mil hombres del egipcio Aquiles. Finalmente, cuando llegaron los refuerzos dirigidos por Mitridates de Pérgamo, César protagonizó una de sus geniales acciones militares y logró atravesar el cerco egipcio para reunirse con Mitridates, tras lo cual las fuerzas combinadas de ambos destrozaron a las tropas egipcias en una sangrienta batalla en la que falleció Ptolomeo XIII. Cleopatra se trasladó después a Roma, donde vivió hasta la muerte del dictador.
    Aquella guerra entre romanos no había terminado aún. César desempeñaba su tercer consulado cuando tuvo que volver a luchar contra las fuerzas senatoriales en Tapso, en abril del 46, y contra las últimas fuerzas de los hijos de Pompeyo en Manda, en marzo del 45, cuando ya era cónsul por cuarta vez. En términos guerreros no quedaba prácticamente nada por hacer. Incluso en medio de la guerra civil, en el 47, había derrotado definitivamente a Farnaces, el eterno enemigo rey del Ponto. Cinco días después de llegar, le presentó batalla y en unas cuantas horas devastó las tropas enemigas. Inmediatamente cursó al Senado romano una célebre y lacónica relación de los hechos: veni, vidi, vici, (llegué, vi, vencí). Jamás fue derrotado personalmente en ningún combate que entablase, aunque sí lo fueran sus generales.
    El asesinato
    César fue, pues, dueño absoluto de la república romana y del mundo mediterráneo. Se había cumplido el sueño de su juventud: la totalidad del poder, dentro del marco legal de la república. César era imperator y dictador. Como tal, volvió a ejercer su típica clemencia con sus enemigos; no olvidó su política agraria y de asentamiento de colonos; aumentó el número de fiestas populares, aunque cuidándose de no incurrir en gastos ruinosos para el Estado; dispuso normativas económicas y financieras que protegían a los menos fuertes, trató de morigerar el lujo de los poderosos y limitó los gastos en banquetes; diseñó profundas transformaciones políticas, dictó leyes que ampliaban la ciudadanía romana a capas más vastas de la población, y comenzó a pensar en un mundo distinto al hasta entonces conocido dentro de los límites de la ciudad romana.
    César estaba convencido de que, para mantener el dominio en Oriente y poder llevar a cabo con éxito la expedición final contra los partos (la única amenaza para el imperio), necesitaba ser rey absoluto fuera de los confines territoriales de Roma. Y éste fue el detonante. Unos sesenta miembros de familias importantes, casi todos senadores, se conjuraron para eliminar a César y restaurar la legitimidad y legalidad de la república, temerosos de que la abrumadora acumulación de cargos y privilegios que recaían en su persona terminase por darle la puntilla a la desvencijada República y César se proclamase a sí mismo rey.
    De hecho, algunos comentaristas ponen en su boca estas jactanciosas y desafiantes palabras: "La República no es nada, es sólo un nombre sin cuerpo ni figura". Pero para muchos de ellos fue sin duda un pretexto que disimulaba sórdidos resentimientos y apetitos. Dirigían la conjura Casio, Bruto y Casca. Bruto era hijo de Servilia, la más famosa de las amantes de César, y el propio Julio César lo había acogido como hijo adoptivo y colmado de honores. Casio había luchado junto a César siempre en busca de botín, por lo que no fue difícil comprarlo. Casca, por último, era un tradicional enemigo de Julio César. Probablemente, otros conjurados no tenían otro objetivo que el de eliminar al dictador y se comprometieron, como impuso Bruto, a respetar a su lugarteniente Marco Antonio.
    César concurrió al Senado el día 15 (los idus de marzo) a la sesión que discutiría la expedición contra los partos. Fue al Senado a pesar de los ruegos de Calpurnia en el sentido de que no lo hiciera, ya que durante la noche había tenido sueños premonitorios. Alguien retuvo a Marco Antonio en la antesala del Senado. Cuando César se hubo sentado, lo rodearon y lo atacaron con sus puñales y dagas. Según la tradición, ante la puñalada de Bruto, César exclamó kai su teknon, frase en griego que posteriormente se latinizó en la famosa ¡tu quoque, fili mi! (¡tú también, hijo mío!). César emitió un quejido a la primera puñalada, luego se mantuvo en silencio.
    Había recibido 23 puñaladas; posiblemente una sola de ellas había sido mortal. Mientras los aterrorizados senadores huían (hecho que no entraba en el plan de los conjurados), César, envuelto en su toga, caía al pie de la estatua de Pompeyo. La sanguinaria escena, augurada por los adivinos y que desataría una nueva guerra fratricida, acredita, siguiendo la descripción de Suetonio, la postrera elegancia del héroe: "Entonces, al darse cuenta de que era el blanco de innumerables puñales que contra él se blandían de todas partes, se cubrió la cabeza con la toga, y con la mano izquierda hizo descender sus pliegues hasta la extremidad de las piernas para caer con más dignidad." El hombre que había ganado un mundo y había contribuido a modificar irreversiblemente el destino de Occidente y de buena parte de Oriente era ya nada más que un despojo sangrante.
    El 17 de marzo el Senado se reunió de forma urgente para tratar la crítica situación del estado a raíz del asesinato de César. Se aprobaron medidas de compromiso entre los dos bandos opuestos: los tiranicidas no eran castigados y, a su vez, no se condenaba ni la persona ni la obra de César. El poder recayó en Marco Antonio, que en ese momento ocupaba el consulado junto con César. El testamento de César legaba 300 sestercios a cada ciudadano necesitado de Roma y entregaba sus jardines del Trastevere al pueblo romano, lo que estimuló la devoción popular por su figura hasta extremos impresionantes; se pidió la ejecución de los tiranicidas y se rechazó el compromiso de Marco Antonio con los asesinos de César, lo que a la larga le costaría el poder. Al no tener César herederos varones, en su testamento quedó establecido que su sobrino nieto, Octavio, se convirtiera en su sucesor. Octavio llevaría a cabo las reformas de César y se convertiría en el primer emperador de Roma, con el nombre de Augusto.
    33 min
  • Historias de Ultratumba: La torre de Agua
    Historias de Ultratumba es una crónica de fenómenos paranormales de la vida real contados con estupor por sus propios protagonistas. Lo sobrenatural se oculta en las sombras más oscuras y en los lugares más comunes.
    A través de narraciones fascinantes en primera persona, cada episodio de la octava temporada perfila la historia de una familia traumatizada por fuerzas naturales desconocidas. Esta nueva temporada, Historias de Ultratumba presenta un planteamiento más atractivo y fresco de las dramáticas recreaciones de historias aterradoras, dejando a los televidentes con una sensación de que la vida después de la muerte es mucho más poderosa de lo que cualquiera podría imaginar.
    44 min
  • Consumo: El imperio de los sentidos
    Cada día recibimos miles de estímulos publicitarios y tomamos decisiones de compra pero... ¿Somos libres al tomar esa decisión? ¿Nos guía la razón al inclinarnos por un determinado producto? ¿Qué hacen marcas y tiendas para atraernos? ¿Cómo se activa el llamado botón de compra? Un documental producido íntegramente por TVE que trata de dar respuestas a algunas de estas preguntas, y que nos muestra cómo se diseñan las estrategias de marca y empresa y cuál es el impacto que tienen en el consumidor.
    58 min
  • John Rabe, el Schindler de Nanking
    John Heinrich Detlev Rabe (Hamburgo, 23 de noviembre de 1882 – Berlín, 5 de enero de 1950) fue un comerciante y diplomático alemán afiliado al Partido Nazi. Durante la masacre de Nankín de 1937-1938, Rabe garantizó la existencia de un área diplomática de 2 x 2 km, que ofreció refugio a la población china frente los soldados japoneses. Con ello consiguió salvar las vidas de 200.000 chinos.
    Gracias a sus méritos humanitarios en ese suceso, enmarcado en el frente asiático de la Segunda Guerra Mundial, es también conocido como el "Oskar Schindler de Nankín", "el segundo Schindler" (según fuentes estadounidenses), y, por los chinos han, de "el Buddha alemán, o "el buen alemán de Nankín".
    Rabe nació en Hamburgo en 1882. Hizo un aprendizaje mercantil y después de unos años en África, se mudó a China donde trabajó para Siemens China Co., una filial del consorcio Siemens de 1911 a 1938. A partir de 1931 Rabe fue representante de su empresa en Nankín.
    El 12 de diciembre de 1937, Nankín fue ocupado por tropas japonesas en el curso de la Segunda guerra sino-japonesa. Durante más de ocho semanas acontecieron ejecuciones y violaciones sistemáticas en uno de los más cruentos sitios a una ciudad registrados. Estimaciones suponen aproximadamente 200.000 a 300.000 muertos.
    Los extranjeros establecidos en Nankín trataron de ayudar a la población china a través de la construcción de un área segura. John Rabe fue elegido presidente del Comité Internacional porque se esperaba que él, siendo alemán y sobre todo afiliado al Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores, pudiera influenciar a los militares japoneses.
    De hecho no hizo mucho efecto, 250.000 personas pudieron ser acogidos sólo temporalmente dentro del área segura de 4 km². John Rabe mismo acogió más de 600 personas en su terreno. Su coraje, su esfuerzo incansable así como su generosidad le aportaron el respeto de la población china.
    Después de abandonar Nankín en febrero de 1938 por órdenes de la Siemens China Co., John Rabe llamó la atención a los crímenes de guerra japoneses a través de ponencias en Berlín. Cuando escribió una carta a Adolf Hitler, pidiéndole influir sobre los japoneses para que cesaran las atrocidades, fue detenido brevemente por la Gestapo. Así sus fotografías y tomas de la masacre fueron destruidas.
    Después de la guerra, su petición de desnazificación fue inicialmente rechazada por Gran Bretaña. Sólo por apelación él fue denazificado a causa de su trabajo humanitario en Nankín.
    Empobrecido y olvidado, falleció en 1950 de una apoplejía en Berlín.
    En diciembre de 1996 fue publicado su diario extenso sobre la masacre de Nankín, que es considerado como una fuente documental importante. Fue publicado en Alemania, China, Japón y en los Estados Unidos.
    En 1997, su lápida fue transportada por los chinos a un lugar conmemorativo de Nankín. Durante una visita del Presidente de Alemania Johannes Rau a China, el monumento de John Rabe fue honrado de forma oficial por parte de Alemania. El 13 de agosto de 2005 un busto de John Rabe fue descubierto como monumento en el John Rabe Communication Centre en Heidelberg.
    La antigua residencia de John Rabe en Nankín fue restaurada conforme a un acuerdo de 2005 entre la Universidad de Nankín y el consulado general de Alemania en Shanghái. El lado alemán puso 2,25 millones de Yuan a disposición para la renovación de la residencia, para la construcción de un pabellón de conmemoración sobre John Rabe y el área segura internacional, así como el Centro de Investigación John Rabe de la Paz. El Servicio Austriaco en el Extranjero fue convocado a enviar un servidor de la paz.
    En 2009 se filmó la película biográfica John Rabe, escrita y dirigida por Florian Gallenberger y protagonizado por Ulrich Tukur.
    53 min
  • La fábrica de espías
    Entre Baltimore y Washington se encuentra la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense. Compuesto por más de 60 edificios, hoy en día es la agencia de inteligencia más grande del mundo. Desde los atentados del 11 de Septiembre en Nueva York, sus funciones se extendieron. Entre sus misiones se encuentra el control de información en el mundo. Este documental muestra la alta tecnología que utilizan los servicios secretos del siglo XXI, sus espectaculares instalaciones y sus métodos de investigación.
    50 min
  • Revolución Rusa - Causas y Antecedentes
    La Revolución Rusa (1917): La gran Revolución Rusa, poderoso, movimiento político, social y económico, que estalló en el año 1917 en el Imperio Ruso, esta considerado, por las trascendentales consecuencias que derivando de ella, como uno de los más grandes acontecimientos de la Época Contemporánea y, a su vez, como uno de los hechos más memorables que registra la Historia de la Humanidad.
    Esta revolución, que estuvo dirigida, casi exclusivamente, por obreros, campesinos y soldados, es decir, por el pueblo mismo, trajo como resultado el derrumbe de la dinastía despótica de los Zares, con Nicolás II su último soberano, lo que significó la abolición del sistema absolutista hasta entonces imperante, a la vez que originó también el establecimiento de un gobierno de carácter comunista, dirigido por un grupo de bolcheviques (partidarias, en mayoría, de la doctrina de Karl Marx, de tendencia radical), que tuvo por supremo jefe a Lenin (Vladímir Ilich Uliánov) revolucionario y enérgico político.
    Acontecimientos que precipitaron la Revolución:
    a) La aguda crisis económica por la que atravesaba Rusia y sobre todo, la falta de alimentos para la población.
    b) Las constantes derrotas que experimentaban los ejércitos rusos en la guerra con Alemania durante la Primera Guerra Mundial.
    c) La ineptitud e intolerancia del zar Nicolás II y su esposa, enemiga esta, de toda reforma favorable al pueblo.
    Las causas que originaron la Revolución Rusa fueron de tres clases, a saber:
    1. Políticas ; 2. Sociales ; y 3. Económicas
    I. Causas Políticas de la Revolución Rusa
    Rusia se hallaba gobernada por una monarquía absoluta y despótica, donde la voluntad del soberano (denominado Zar, es decir: Gran Rey) era considerada como ley. El Zar tenía, pues, un poder ilimitado; gobernada en forma arbitraria, es decir, sin dar cuenta de sus actos a nadie y sin respetar las libertades y derechos de sus súbditos. Indiferente a las aspiraciones de las mayorías, no demostró interés por el progreso y bienestar de su pueblo. Por otra parte, la Duma o Parlamento, casi siempre se mostró dócil e incondicional al soberano.
    II. Causas Sociales de la Revolución Rusa
    La organización social de Rusia estaba basada en la mas absoluta desigualdad. distinguiéndose dos clases sociales bien marcadas, a saber:
    - La Nobleza.- con el Zar a la cabeza, constituía junto con la aristocracia, la clase privilegiada de Rusia. Ellos dirigían el gobierno, eran los mas grandes propietarios, disfrutaban de todos sus derechos y gozaban, así mismo, de toda clase de privilegios. Mostrabanse ajenos e insensibles a las necesidades y sufrimientos del pueblo.
    - El Pueblo.- estaba formado por profesionales, empleados, obreros y campesinos, que clamaban porque se les reconociese sus libertades y derechos, porque desapareciese la explotación, el excesivo número de horas de trabajo y los bajos jornales; pidieron así mismo, una mejor distribución de la tierra y el predominio de la justicia sin distinción de clases. Fueron la columna vertebral de la Revolución Rusa, pues gracias al triunfo de esta, lograse transformar un estado feudal en una próspera nación "URSS", con ansias de dominio universal.
    En condición verdaderamente denigrante, se encontraban los siervos, rezago del Medievo, llamados mujiks, que considerados como cosas, podían ser enajenados juntamente con la tierra o hacienda a la que se hallaban incorporados.
    III. Causas Económicas de la Revolución Rusa
    El sistema económico imperante, se caracterizó por el monopolio de la tierra y de las riquezas a cargo de un grupo minoritario (nobleza y aristocracia), mientras la mayoría de la población se hallaba sumida en la mas completa miseria e ignorancia.
    Por otra parte, tanto los campesinos como los obreros eran explotados en la forma por demás inhumana, en las haciendas y en las fábricas, al exigirles un elevado número de horas de trabajo diario (hasta 15 horas) y recibir, en cambio, reducidos salarios, con los que no podía satisfacer ni sus más apremiantes necesidades. Esta situación se agravó debido a la falta de una agricultura e industria altamente tecnificadas y modernizadas, que no suministraban una producción a tono con las necesidades del país.
    Las principales consecuencias que se derivan de la Revolución Rusa, fueron:
    I. El derrumbe de la monarquía absoluta y autocrática de los Zares, con todo su pasado de injusticias, desigualdades y privilegios.
    II. El establecimiento de un gobierno comunista en Rusia: República Federativa comunista, que desde 1923, se denominaron Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S).
    III. El encumbramiento de Rusia a la categoría de gran potencia política, económica, científica y militar del mundo.
    IV. La formación en el mundo de dos bandos ideológicos; el del Capitalismo y el del Comunismo, y la rivalidad y discrepancia surgidos entre los mismos, como resultado de la aspiración de los dos bandos de difundir su sistema económico por el orbe. Esto ocasionó el surgimiento de un mundo bipolar y el consiguiente conflicto entre ellos (Guerra Fría).
    1 hr 13 min

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