Un par de micrófonos, un par de luces en el estudio y una vida entera nunca serán suficientes para honrar y agradecer lo que esta mujer ha hecho por mí.
Sí, incluso en los desaciertos, en lo que seguimos aprendiendo a navegar juntas, en lo que ahora decidimos sanar.
Una hora de conversaciones profundas con mi mamá; quien sin duda, se ha convertido en un lugar seguro para ser yo misma, sobretodo en mi época adulta.
Gracias Ma, por sostener mis pasos y proyectos, incluso cuando involucra incomodarse.