El que no conoce a Dios y no conoce lo que Él ha dicho, no va a entender lo que él esta haciendo.
Para ello necesitamos ser formados, discipulados, entrenados por el Espíritu Santo para conocer, entender todas las cosas desde la base que lo conocemos a Él.
Hay un mover que viene del Señor donde habrá un fluir de dones donde habrán sueños, visiones, que deben ser administrados correctamente.