Departe del Señor fuimos instruidos lo que tiene que ver con la conquista, ya que es importante entenderlo bien. Entendemos que el espíritu de conquista debemos pedirlo, recibirlo y desarrollarlo. Y hay que entender como opera este espíritu, alguien se vuelve imparable, pero cuando posponemos lo del Señor, no tenemos ese espíritu.
Y conocimos principios de la conquista, entre ellos es que la conquista exige movimiento, acción y no solo intención. El Señor ya nos dio la promesa, pero nos corresponde a nosotros ir a tomarla.