Estamos asistiendo al final de la bipolaridad mundial establecida, tras la finalización de la segunda guerra mundial, por Estados Unidos y por la Unión Soviética (actualmente, tras su disolución en el año 1991, Federación Rusa)
China, ha aparecido en el escenario mundial pidiendo paso en el contexto internacional alargando sus brazos de poder mucho más allá de sus tradicionales fronteras, aunque sin descuidar las suyas. Está llevando a cabo su particular expansión económica silenciosa, pero eficaz, acompañada, en muchos casos, por despliegues de tropas que garanticen sus inversiones. Han sentido la necesidad de modificar su libro blanco de la defensa y lo han hecho.
Mientras tanto, Estados Unidos,: a/ trata de asegurar sus tradicionales fuentes de energía, manteniendo las suyas como reservas, b/ parece que abandona Oriente Medio y a sus tradicionales amigos, en clara búsqueda de otras zonas de influencia localizadas en Asia Oriental, aunque más parece una maniobra de distracción que un desplazamiento real, lo que provoca los recelos de China, c/ mantiene e impulsa sus relaciones en el continente africano y d/ fuerza a la OTAN a maniobras y movimientos de tropas cerca de las fronteras rusas, originando tensiones con Rusia.
Por su parte Rusia, sobre todo con su claro posicionamiento en la guerra de Siria, viene reivindicando el papel que le corresponde en el tablero internacional y mantiene e incrementa su presencia en sus tradicionales zonas de interés, como mínimo, aunque con ánimo de ampliarlas.
Estos tres gigantes mundiales, a su vez miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, parecen dispuestos a mantener su cuota de poder en el contexto internacional globalizado. Su seguimiento global, es de obligado cumplimiento para la Comunidad Internacional.
Este es el tema que hoy abordaremos de la mano de nuestros analistas de prestigio, D Manuel J. Gazapo Lapayese, Dña. Marta González Isidoro, Jean ,Arsene – Jao, D. Oscar A. Sotomayor Santander y de D. Fernando Montoya Cerio.