Tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética atacó a Finlandia.
Las fuerzas soviéticas no lo tuvieron tan fácil como calcularon en un primer momento y salieron bastante dañadas de la contienda, probablemente ese fue uno de los factores que motivaron definitivamente a que Hitler emprendiera la Invasión a los soviéticos.
Por su parte los fineses consiguieron soportar y mantener su soberanía quizás en gran parte a la ayuda de las bajas temperaturas que mermaron considerablemente la eficacia del ejercito rojo.