El padre de Pedro José Martínez abrió Golosinas Carmen hace más de treinta años observando que cerca había varios colegios. Hoy, él y su mujer, Mari Carmen, dirigen el negocio al que añadieron frutas, legumbres, charcutería, latas, pan casero, bocadillos…“Lo que da vida a un barrio es la gente y los comercios”, dice Pedro José. “Nosotros no concebimos en un barrio pasar y persiana cerrada, persiana cerrada, persiana cerrada”, añade.Buena materia prima (nacional, principalmente), atención amable (hay personas que les dan una lista de la compra en papel o por WhatsApp y el matrimonio la prepara e incluso la sirve a domicilio) y confianza (“La mayoría pasan de ser clientes a amigos”, señala Pedro José) son algunas de las claves de la supervivencia de este comercio.