La CIA desempeña tres actividades principales y por las que tradicionalmente se ha distinguido. Estas son: recopilar información sobre gobiernos extranjeros, corporaciones e individuos; analizar esa información junto a los otros datos recogidos por sus agencias hermanas; y proporcionar una evaluación sobre inteligencia para la seguridad nacional, para que así Estados Unidos enfoque correctamente sus políticas.
Por otro lado, se encarga de realizar o supervisar actividades encubiertas y otras operaciones tácticas. Los ejecutores de estas actividades pueden ser miembros de la agencia, militares del ejército de Estados Unidos u otros socios gubernamentales o privados. La agencia tiene una considerable influencia en política exterior gracias a sus divisiones tácticas, como la División de Actividades Especiales.