En esta historia te relato una anécdota personal, deseo que divertida también para tí, donde trato de mostrar que nada en sí es un error y que también se puede aprender de los resultados diferentes a los esperados. A veces, el único aprendizaje es sencillamente reirse de lo sucedido y relatizar las cosas, porque nos tomamos la vida demasiado en serio.