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El jurado ha llegado al siguiente veredicto: el acusado Lars Koch queda absuelto y los costes serán asumidos por el Estado. Lars Koch no disparó por razones personales, sino para salvar a las personas que se encontraban en el estadio. Optó de manera objetiva por el mal menor y por eso no se le aplicará ningún castigo penal.
El jurado ha decidido el siguiente veredicto: el acusado, Lars Koch, es culpable de ciento sesenta y cuatro delitos de asesinato.
Compensar una vida con otra atenta contra nuestra Constitución, que es nuestra única garantía para convivir civilizadamente. Nada está por encima de ella. Aunque en la Constitución se contemple la posibilidad de absolver al acusado si éste actuó en beneficio de su familia o de sus seres queridos, este no es el caso. El acusado obró según su parecer, y tomó la decisión incorrecta.
Pese a que haya principios inalcanzables, principios a que, una y otra vez, tratamos de alcanzar en vano, absolver al acusado sería sentar un precedente lamentable. Lars Koch jugó a ser Dios, ha errado, y merece ser condenado.
El jurado ha decidido el siguiente veredicto: el acusado, Lars Koch, es culpable de ciento sesenta y cuatro delitos de asesinato.
Compensar una vida con otra atenta contra nuestra Constitución, que es nuestra única garantía para convivir civilizadamente. Nada está por encima de ella. Aunque en la Constitución se contemple la posibilidad de absolver al acusado si éste actuó en beneficio de su familia o de sus seres queridos, este no es el caso. El acusado obró según su parecer, y tomó la decisión incorrecta.
Pese a que haya principios inalcanzables, principios a que, una y otra vez, tratamos de alcanzar en vano, absolver al acusado sería sentar un precedente lamentable. Lars Koch jugó a ser Dios, ha errado, y merece ser condenado.
Hemos llegado al final de esta historia, pero todavía quedan reflexiones por plantear, más las muchas que quedarán latentes en las mentes del público más atento. En el último episodio de Terror, Javier del Pino pone voz a un discurso dado con motivo de la concesión del premio a la revista Charlie Hebdo, que sufrió un ataque brutal de un grupo radical islámico, acabando con la vida de once periodistas y un policía. El día 7 de enero de 2015 supuso un antes y un después respecto de los límites de la libertad de expresión y del humor. Sin embargo, si la sátira existe precisamente para sobrepasar los límites ¿debería tenerlos ella misma?
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