Su hija Lucía Costa Osores tenía 18 años cuando murió producto de las quemaduras que sufrió en la fonda Zar, partido bonaerense de San Miguel, el 10 de octubre de 2020. Fue víctima de un incendio que dejó además varios heridos graves. Aunque la familia denuncia responsabilidad estatal, hasta ahora el dueño del comercio es el único condenado.
"A veces voy a los colegios y les pregunto a los chicos cuántos saben usar un matafuego o qué deben hacer cuando alguien es víctima de un incendio; cosas básicas que tendrían que estar en el programa desde el comienzo; nadie sabe nada; así es como pasan las cosas; así es como nos quieren, ignorantes; para que otros se aprovechen de la situación; esto no tendría que haber ocurrido, Zar no tendría que haber estado abierto; podríamos haber evitado el lugar nosotros mismos; desde mi lugar quiero contagiar a la gente para que tome conciencia y sepa que puede lograr algo muy importante, salvar una vida".
El cabello lacio, negro y brillante de Lorena Paola Osores flamea por momentos movido por la intensa brisa primaveral. Ella habla parada detrás de un micrófono puesto sobre un pie debajo del escenario circular de cemento del anfiteatro de la Plaza de las Carretas, a tres cuadras de la Estación Muñiz del Ferrocarril San Martín. El sol potente de la tarde acaricia piel y se cuela entre las nubes, los pinos, las columnas del techo del plató y las carpas de la feria aledaña. La pechera blanca de la oradora luce el rostro de la hija y un corazón violeta. "Movimiento Lucía", dice el margen inferior del retrato.
"Se cumplen hoy cinco años desde que en octubre de 2020, acá en San Miguel, en [la calle] Paunero, en un lugar llamado Zar...", comienza la madre su memoria del horror que se llevó la vida de Lucía Costa Osores, de 18 años, mientras se encontraba con amigos en ese bar; "saliendo de la pandemia, acá había fase tres y se permitió abrir lugares como Zar en condiciones que no correspondían: media sombras, centros de mesa generados con combustión, mucha gente", enmuera las anomalías que contextualizaron la barbarie; "la verdad es que fue un día terrible, tanto para la familia como para San Miguel".