Jeremías 33:6-9 [NTV] “Sin embargo, llegará el día en que sanaré las heridas de Jerusalén y le daré prosperidad y verdadera paz. 7_ Restableceré el bienestar de Judá e Israel y reconstruiré sus ciudades. 8_ Los limpiaré de sus pecados contra mí y perdonaré todos sus pecados de rebelión. 9_ ¡Entonces esta ciudad me traerá gozo, gloria y honra ante todas las naciones de la tierra! ¡Ellas verán todo el bien que hago a mi pueblo y temblarán de asombro al ver la paz y prosperidad que le doy!”
Es interesante todo lo que nos comunican estos versículos en cuanto a la alabanza y adoración al Señor. Por un lado; está la promesa de restauración personal, familiar y nacional. Y por el otro lado, está la respuesta de la persona, ciudad y nación en alabanzas y adoración a Dios por sus maravillas y será tan grande la alabanza que muchas naciones se acercarán para conocer y se asombrarán de los hechos portentosos de los cuales cuentan los redimidos ¡Aleluya!
Hay muchas personas que no comprenden verdaderamente de qué se trata la alabanza. La alabanza es una expresión profusa de aprecio por la bondad, las bendiciones, la misericordia y la justicia de Dios. Es el aprecio y la confesión de su carácter. Cuando afirmas: “Señor eres bueno, grande, poderoso, invencible, misericordioso, me has bendecido, eres justo, eres Dios de amor etc., estás definiendo y apreciando su carácter. En esto consiste la alabanza.
La Biblia dice: Salmos 47:7 “Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.” El significado de la palabra ‘inteligencia’; en este versículo, hace contraste con las palabras “entendimiento, discernimiento” que encontramos en el NT.
Es igual al significado que encontramos por ejemplo en: Lucas 24:45 “Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras.” Esto representa el cantar con inteligencia o entendimiento. Es cantarle al Señor con la revelación bíblica.
Cuando Jesús les explicó las Escrituras; informándoles el propósito divino por el cual Él había venido a la tierra y los había escogido; dice en los versos 52 y 53 de Lucas 24 que: “Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo; 53_ y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios. Amén.”
Es interesante lo que nos comunica Lucas así mismo en los versos 50 y 51: “Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos, los bendijo. 51_ Y aconteció que, bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo.”
Ellos fueron bendecidos por las Palabra de Jesús y al creer en ella adoraron y alabaron ¡Aleluya!
Cuando adoras al Señor con tal entendimiento, estás poniendo de manifiesto quien Él es en tu vida. Además, estás pronunciando una clara distinción entre Él y todos los demás.
Cuando le das gracias por su bondad, por su provisión, por sus bendiciones y por todas las cosas maravillosas que Él te ha otorgado y ha