El desplome en la cotización del bitcoin en estos días ha provocado que importantes inversores institucionales estén deshaciendo sus posiciones en la criptomoneda para volver a invertir en el activo refugio tradicional, el oro. Así, al menos, lo refleja un reciente informe dirigido por JPMorgan Chase a sus clientes, en el que los analistas del banco de inversión señalan que grandes inversores institucionales están desprendiéndose de bitcoins para volver a invertir en oro.
Por otra parte, los últimos datos macroeconómicos publicados en Estados Unidos han resultado decepcionantes para los analistas, que esperaban mayores indicios de recuperación de su economía tras la pandemia. Esta decepción se ha convertido en un impulso favorable al precio del oro, que vuelve a tener al alcance de la mano los 1.900 dólares la onza, un nivel que no alcanza desde principios de enero.