Nuestro trabajo es como una segunda familia; requerimos vivir más desde el alma y menos desde el ego, porque en las oficinas abundan los conflictos personales. Hagamos consciencia de ello para reducir el estrés laboral.
Las organizaciones y empresas siempre buscan aumentar la productividad y optimizar las labores. No es raro escuchar que tienen objetivos y metas que cumplir. A la vez, fomentan una cultura de respeto y orden dentro de esa segunda casa y termina por convertirse a veces en un infierno.
Entre relaciones sexuales, sentimentales, venganzas, envidias, competencia, chismes y más; los colaboradores suman presión a sus objetivos porque pasan a veces la mayor parte del día en esa oficina.
Si bien, el área de recursos humanos no tienen en sus manos el bienestar emocional de los empleados; es indispensable ir más allá de procurar un buen ambiente y ofrecer un plan de recompensas a quienes ahí trabajan.
También es común que el liderazgo de la compañía est