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Vamos a equilibrar nuestro cuerpo emocional, te pido que mantengas una postura que te haga entrar en un espacio de relajación de todos tus cuerpos.
Hoy hablamos de la culpa, ese sentimiento que seguro has sentido miles de veces en tu mente y también has sentido en tu cuerpo. Esta emoción te alerta de que has herido emocionalmente a alguien o que las cosas no las has hecho bien del todo. El problema surge cuando la culpa condiciona nuestras acciones. La culpa es muy pesada, seguro que sabes de lo que estoy hablando… es esa que nos despierta por las noche, nos da dolor estómago, hacemos cosas que no queremos y nos susurra al oído cosas como: “Tienes que hacerlo porque si no….”, “tienes que ir porque si no…”
¿Cuántas veces te has enfrentado a alguna situación densa para ti? Y al compartirla, te responden ok, ok pero vele el lado positivo. Pareciera que nos ponen un letrero de todo lo que NO hay que sentir, ni explorar, además ocurre algo, ¿Crees que realmente con el solo hecho de no querer sentirlo, pasa?
Recuerda que cuando huimos de algo incómodo y no lo transitamos, la vida nos los vuelve a mostrar. DATE permiso de sentir, date permiso de no estar bien.
Hace cuánto tiempo no revisas tu sistema de creencias. Pregúntate: ¿Por qué creo lo que creo?
Qué de todo esto que has decidido guardar como creencia está impactando de tal forma que evita tu expansión personal. No importa lo que digas que quieres; si tienes una creencia escondida, quizá ocurran dos cosas: no te permitirás tenerlo (autoboicot/sabotaje), o llegará, pero lo rechazaras tanto que cuando llegue harás todo para perderlo.
Nada pasa por casualidad, ningún encuentro, ninguna mirada con la que nos cruzamos a lo largo de la vida. Cada persona que se cruza, trae consigo un aprendizaje. Cada una de esas personas con la que tenemos contacto, son personas con las que previamente se dice y me gusta creer que hemos establecido un “Acuerdo de Almas”.
Los hombres también lloran, llorar es tan liberador. No nos hace más débiles sino más humanos. Fue lo primero que hicimos al nacer. Siendo tan natural, es sorprendente que llorar en público, cuando toca, le tengamos tanta resistencia. No importa si eres hombre o mujer: si algo nos iguala son las emociones.
Aceptar nuestras heridas no quiere decir que las abracemos para siempre, quiere decir que nos responsabilizamos de ellas, y justo cuando sucede eso, se empieza a producir la magia = sanación.
Ser perfectos e inmunes puede parecer muy atractivo, pero eso no existe en la experiencia humana. Hemos de salir al ruedo, sea del tipo que sea. Esto es vulnerabilidad, es atreverse a arriesgarse.
EN LUGAR DE IR POR LA VIDA BUSCANDO A LA PERSONA IDEAL, elijamos TRABAJAR EN SER LA PERSONA IDEAL.
Vuélvete consciente de que tu gestionas el tiempo, y que hay herramientas a tu servicio que te acompañan a elevar tu productividad. ¡Hazlas tuyas!
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