Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
📘 Libro I Un alma en Cristo
ℝ𝔼𝔾𝕃𝔸𝕊 𝔸 𝕊𝔼𝔾𝕌𝕀ℝ ℙ𝔸ℝ𝔸 𝕃𝕆𝕊 𝔸ℙÓ𝕊𝕋𝕆𝕃𝔼𝕊 𝔻𝔼 𝕃𝕆𝕊 Ú𝕃𝕋𝕀𝕄𝕆𝕊 𝕋𝕀𝔼𝕄ℙ𝕆𝕊
En mi habitación a las 5:20 de la tarde.
Estas reglas para seguir son sencillas, y a la vez son duras para todo aquel que no se decide a darlo todo por su Dios.
Decir «𝗔𝗽ó𝘀𝘁𝗼𝗹 𝗱𝗲 𝗖𝗿𝗶𝘀𝘁𝗼.»; es decir:
«𝘆𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝘆 𝘆𝗼, 𝘆𝗼 𝘀𝗼𝘆 𝘂𝗻𝗼 𝗰𝗼𝗻 𝗲𝗹 𝗦𝗲ñ𝗼𝗿, 𝘀𝗼𝘆 𝘆 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘆 𝗰𝗼𝗻 𝗺𝗶 𝗖𝗿𝗲𝗮𝗱𝗼𝗿.»
La grandeza de estas palabras, hija mía, hace que el hombre que se decide por este camino renuncie a todo lo mundano. Es la condición previa.
Pertenecer a la Santa Iglesia, Católica, Apostólica y Romana; conocer el Evangelio; ir a Misa todos los domingos, como mínimo; Santo Rosario diario, como mínimo una parte; actuar siempre sabiendo y sintiendo que se está en mi Presencia: la presencia del Todopoderoso donde toda rodilla debe doblarse.
Es decir, conocimiento absoluto de su Dios, y una gran reverencia. Amor a la Santísima Trinidad y a mi santa Madre.
Amor a su prójimo como a él mismo, hasta el punto de no dolerse para nada de sí mismo; más bien se dolerá del otro, su hermano. De tal manera, que estará dispuesto a dar su vida por él, si fuera necesario.
𝑻𝒆𝒓𝒄𝒆𝒓𝒂 𝒓𝒆𝒈𝒍𝒂
Humildad. El Apóstol de los últimos tiempos debe ser muy humilde, sabiendo que todo viene de Mí, que él no es más que un instrumento en mis manos. Se debe sentir orgulloso de estar a mi servicio, conociendo en cada momento que él es nada. Su valor está sólo en ser portador de la Palabra divina y difundirla sin ningún regateo a quien se lo pida, y a quien lo necesite.
𝑪𝒖𝒂𝒓𝒕𝒂 𝒓𝒆𝒈𝒍𝒂
Huir de la política como del diablo. Yo jamás fui político. Y eso que la situación en que se encontraba mi pueblo era la más idónea para serlo. En los cenáculos, o puntos de encuentro no debe repartirse propaganda política de ningún tipo. Hablar de política o de algún gobernante no es lo más adecuado. Ya que esos gobernantes ya han elegido a su dios muchas veces: el país. Para llegar al poder han tenido que cometer muchos actos de los cuales tendrán que darme cuenta en su día. Exijo del Apóstol que Yo sea su centro, Yo su ser, Yo su único Dios. No olvidéis que hay muchos dioses, como son: el dinero, el bienestar, la comodidad y los placeres. El amor desordenado de uno mismo puede ser el dios más poderoso. Si derrotáis a ese dios, el egoísmo, ya habréis ganado mucho.
Sed limpios de corazón y de mente llevando una vida austera. No caigáis en fetichismos, como pudiera ser adorar desmesuradamente las imágenes, aunque estas imágenes sean la mía. A Mí se me debe adorar en espíritu y verdad. Las imágenes sólo sirven al cristiano para ayudarle en la Oración: son como un retrato de un familiar. A través del retrato amáis al que está retratado; pero no debéis pasaros la vida adorando imágenes, más bien adoradme en vuestros corazones. No quiero decir que no tengáis imágenes, sino que no dependáis tanto de ellas.
Hija mía, en otra escritura, terminará lo que tiene que ser el Apóstol de estos tiempos.
Éste no estará libre de sus propios defectos, de sus propias limitaciones, pero luchará hasta el último día consigo mismo, tratando de seguir adelante de acuerdo con mis normas y su manera de ser. Esa lucha lo purificará y lo hará grande a mis ojos, que lo abrazarán y bendecirán con el amor de un Dios agradecido por su esfuerzo.
𝑮𝒓𝒖𝒑𝒐 𝑴𝒂𝒓í𝒂 𝑨𝒖𝒙𝒊𝒍𝒊𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 (1988) 𝑼𝒏 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒆𝒏 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐. 𝑳𝒊𝒃𝒓𝒐 𝑰