Un alma en Cristo https://unalmaencristo.my.canva.site/redessociales
📘 Libro I Un alma en Cristo
En el hospital acompañaba a una amiga que estaba en coma. A las 9:30 de la mañana; había rezado el Santo Rosario y le pedía al Señor que se la llevara con Él. Me sentía muy feliz. Miraba a mi amiga y procuraba ver en ella al Señor. Parece que soy morbosa... ¡Ser feliz cuando alguien se está muriendo! Si ese alguien fuese una persona muy querida ¿cómo reaccionaría? No lo sé.
𝗛𝗶𝗷𝗮 𝗺í𝗮, 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲𝘀 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗼𝘀 𝗺𝗼𝘁𝗶𝘃𝗼𝘀 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿𝘁𝗲 𝗳𝗲𝗹𝗶𝘇. 𝗬𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘆 𝗮𝗾𝘂í, 𝗲𝗻 𝘁𝗶, 𝗮 𝘁𝘂 𝗹𝗮𝗱𝗼, 𝘆 𝗲𝘀 𝗮 𝗠í 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗰𝘂𝗶𝗱𝗮𝘀, 𝗲𝘀 𝗮 𝗠í 𝗮 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗵𝗮𝗰𝗲𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗮ñí𝗮. 𝗬𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗼𝘆 𝗲𝗻 𝘁𝘂 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇ó𝗻 𝗰𝘂𝗶𝗱𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮 𝘁𝘂 𝗮𝗺𝗶𝗴𝗮. Ése es el verdadero motivo de tu alegría. Alegría del que sabe qué hace la Voluntad del Altísimo.
Si fuese una persona muy querida por ti, tú, hija mía, estarías muy triste. No debes olvidar que Yo lloré mucho ante la tumba de Lázaro, mi buen amigo. Esa tristeza que sentiría tu corazón se debería a la pérdida de su presencia física, a tu propia necesidad. Pero dentro de tu alma, sabrías que es mi Voluntad y aceptarías, con el amor que me profesas, que así Yo lo habría querido.
𝗔𝗺𝗮𝗿 𝗮 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗲𝘀 𝗮𝗰𝗲𝗽𝘁𝗮𝗿 𝘀𝘂 𝗩𝗼𝗹𝘂𝗻𝘁𝗮𝗱; 𝗮𝗺𝗮𝗿 𝗮 𝗗𝗶𝗼𝘀 𝗲𝘀 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗮𝗯𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗲 𝗴𝘂𝘀𝘁𝗮𝗿í𝗮; 𝗮𝗺𝗮𝗿 𝗮 𝗗𝗶𝗼𝘀, 𝗲𝘀 𝗱𝗲𝗰𝗶𝗿, 𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗲𝗻𝘁𝗶𝗲𝗻𝗱𝗲: É𝗹 𝘀𝗮𝗯𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲. 𝗬 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗾𝘂𝗲, 𝗲𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗮𝗹𝗺𝗮𝘀 𝗾𝘂𝗲 É𝗹 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗮𝗰𝘁ú𝗮, 𝗯𝗲𝗻𝗲𝗳𝗶𝗰𝗶𝗮𝗻𝗱𝗼 𝗮𝗹 𝗵𝗼𝗺𝗯𝗿𝗲; 𝗽𝗲𝗿𝗼, 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼, 𝗽𝗼𝗿 𝘀𝘂 𝘀𝗮𝗹𝘃𝗮𝗰𝗶ó𝗻. 𝗣𝗼𝗿 𝗲𝗹𝗹𝗼 𝗬𝗼, 𝗝𝗲𝘀ú𝘀, 𝗺𝗼𝗿í 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝗖𝗿𝘂𝘇 𝘆, 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹𝗹𝗼, 𝗳𝘂𝗲 𝗺𝗶 𝘃𝗲𝗻𝗶𝗱𝗮.
Hija mía, ten siempre presente mi Evangelio. Para cada acto hay una parábola aplicada a todas las acciones del hombre. En este caso me estás cuidando a Mí.
Yo dejo al hombre libre para actuar. Jamás presiono sus decisiones. 𝗟𝗲 𝗽𝗼𝗻𝗴𝗼, 𝗮𝗹 𝗽𝗮𝘀𝗼 𝗱𝗲 𝘀𝘂 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝗺𝘂𝗻𝗱𝗼, 𝗲𝘀𝗼 𝘀í, 𝗺𝘂𝗰𝗵𝗮𝘀 𝗼𝗰𝗮𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿 𝗲𝗹 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗽𝗼𝗿 𝘀𝘂𝘀 𝗵𝗲𝗿𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀. 𝗣𝗲𝗿𝗼 é𝗹 𝗲𝘀 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗻 𝗱𝗲𝗯𝗲 𝗱𝗲𝗰𝗶𝗱𝗶𝗿 𝗹𝗶𝗯𝗿𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗱𝗲𝗯𝗲 𝗵𝗮𝗰𝗲𝗿.
Si hace el bien es a Mí a quien lo hace, porque Yo estoy en el corazón de cada hombre y le gratificaré por ello.
Si hace el mal, Yo le pediré cuentas de todos sus actos, porque Soy el amor, pero también Soy la justicia. En cada uno de los dos debo ser implacable, es decir: en el amor me doy al máximo: nadie ama más que Yo; en la justicia, al ser Yo la Justicia, soy justo, a pesar de mi dolor pues mi amor sufre por cada uno de mis hijos a los que tengo que juzgar.
Déjate llevar por Mí, haz el bien. Cuando pase por tu mano, atrápalo y ayuda siempre.
Yo, en ti, te ayudaré. Sabes que no estás sola, sientes mi Presencia y cada día la sentirás más, hasta que llegue el momento de fundirte enteramente en Mí.
▪️ 𝘕𝘰𝘵𝘢 𝘈𝘤𝘭𝘢𝘳𝘢𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢:
𝘌𝘴𝘵𝘦 𝘢𝘤𝘰𝘮𝘱𝘢ñ𝘢𝘮𝘪𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘢𝘮𝘪𝘨𝘢 𝘦𝘯𝘧𝘦𝘳𝘮𝘢, 𝘴𝘦𝘳𝘷𝘪𝘳á 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘋𝘰𝘭𝘰𝘳𝘦𝘴 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘱𝘳𝘦𝘱𝘢𝘳𝘢𝘤𝘪ó𝘯 𝘱𝘳ó𝘹𝘪𝘮𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘴𝘶 𝘮𝘪𝘴𝘪ó𝘯 𝘥𝘦 𝘤𝘶𝘪𝘥𝘢𝘳 𝘦𝘯𝘧𝘦𝘳𝘮𝘰𝘴: 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘧𝘶𝘯𝘥𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢 𝘥𝘦𝘭 𝘎𝘳𝘶𝘱𝘰 𝘥𝘦 𝘔𝘢𝘳í𝘢 𝘈𝘶𝘹𝘪𝘭𝘪𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢. É𝘴𝘵𝘢 𝘴𝘦𝘳á 𝘭𝘢 𝘷𝘰𝘭𝘶𝘯𝘵𝘢𝘥 𝘥𝘦 𝘋𝘪𝘰𝘴 𝘱𝘢𝘳𝘢 𝘦𝘭𝘭𝘢.
𝑮𝒓𝒖𝒑𝒐 𝑴𝒂𝒓í𝒂 𝑨𝒖𝒙𝒊𝒍𝒊𝒂𝒅𝒐𝒓𝒂 (1988) 𝑼𝒏 𝒂𝒍𝒎𝒂 𝒆𝒏 𝑪𝒓𝒊𝒔𝒕𝒐. 𝑳𝒊𝒃𝒓𝒐 𝑰