En el libro del Génesis, el ángel caído, Satanás, le aseguró a Eva que si comía del fruto prohibido no morirían como les había dicho Dios, sino que... serían como dioses.
Hoy, los avances tecnológicos, el ateísmo y una ciencia sin ética nos van encarrilando hacia la creencia de que "volvernos dioses" es posible. De hecho, ya le han declarado la guerra a la muerte, dicen que no es natural; sino una enfermedad.
Por ello, nos empapan de la idea de que vivir la vida terrena al máximo, acumular riquezas y hacer lo que quieras, es lo único que existe. No obstante, los cristianos reconocemos que nuestra patria es celestial; nuestro mayor anhelo es vivir para alcanzar una vida en la presencia del Señor.