Para Dios no hay imposibles, ni casos perdidos, ni pecador que arrepentido, no pueda ser hecho de nuevo para una vida en gracia.
Jesús nos pregunta con amor "¿Quieres servirme? Te he dado este talento, tal carisma para que atraigas a más almas hacia mí. Tú puedes ser mi gran instrumento si me permites entrar a tu vida. Si me escuchas".
La cuestión, entonces, se vuelve: ¿Le has preguntado a Cristo, ¿qué ha pensado para ti? ¿Cuál es tu vocación -tu llamado-? Escucha con atención a Su voz en el silencio..
Pues "Dios no inspira deseos irrealizables; puedo pues, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad". Santa Teresa de Lisieux.