Dios nos habla de muchas maneras, pero sobre todo en el silencio. ¿Cómo escuchar a nuestro interlocutor si permanecemos en el ruido?
¡Qué mejor lugar para empaparnos de la presencia de Jesús, que en el templo, frente a frente en Adoración! Ahí estás tú, y ahí esta realmente presente, Él.
Hace 2,000 años se trasladaban de un lugar a otro para poder verlo, algunos no pudieron realizarlo. Sin embargo, hoy ¡es Él quien te está esperando en la capilla de adoración perpetua o en el sagrario de la iglesia que te quede más cercana!
Anímate a velar una hora, diaria, con quien permanece contigo ¡siempre!