Desde niños hemos aprendido de memoria la oración que Cristo enseñó a sus discípulos. Pero, ese es el problema... ¡la aprendimos de memoria, en automático!
Hoy, ahondaremos en su significado; en sus peticiones perfectamente adecuadas a nuestras necesidades humanas.
Por algo la rezamos todos los días, en casa, en el Rosario ¡hasta durante la Santa Misa!
Anímate y verás que hay mucho más de lo que crees.