Giraba la cabeza, y la luna iluminaba el espacio.
Todo era rápido. Todo parecía tener prisa. Yo, no.
Al café le puse hielo y lo tomaba a sorbos. Lentamente. No había sueño. Se estaba bien ahí. Una fresca brisa hizo que me acariciara las rodillas. Ya sabes, a determinada edad, los huesos...
Hice fotos de la luna, de las luces. Invertí la imagen, buscando algún mensaje escondido. Sin darme cuenta, habían pasado dos horas. ¿También el tiempo se había acelerado?.
Mis ojos, parecían llevar lastre. Mis manos, todo yo.