Esta mañana hablábamos de por qué tenemos esos sueños tan estresantes. Pues bien, la ciencia tiene una respuesta. La realidad es que tu cerebro de noche no está descansando. Lo que se llama tu corte prefrontal, es decir, tu gerente lógico, sí que se apaga. Pero tu amígdala, que es el centro emocional, se hiperactiva. Nosotros evolucionamos para usar los sueños como una especie de simulador de realidad virtual offline. Antiguamente ensayábamos cómo huir de depredadores. Hoy en día ensayamos discusiones complejas o problemas del día a día. Vamos, que tu cerebro te asusta de noche para que puedas sobrevivir de día. ¿Cómo podemos de alguna manera forzar lo que soñamos? Bueno, pues usando lo que se conoce como la incubación presueño. Por ejemplo, si quieres consolidar una habilidad nueva o retener información, pues unos 30 minutos antes de dormir la repasas mental y físicamente. Entonces tu cerebro priorizará esos últimos datos en su simulador nocturno.