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Or


Así que la sonrisa que me había durado ya todo el día, seguiría adornándome la cara por largo rato más.
A una parte de ti, enterrada muy en el inconsciente, le gustó esta parte cursi e intensa de mí.
Lo supe aunque nunca me lo dijiste.
Me estabas pidiendo que tomara la iniciativa, que te buscara. Y lo intenté, traté de juntar todas las fuerzas de mi espíritu para dar el paso y acortar la distancia, pero me venció el miedo. Al parecer, seguía sin estar lista para caer desde tan alto.
Te había dejado en manos del destino, y el destino decidió darme una sorpresa: iba a verte de nuevo.
Tenía en mi mente un sólo pensamiento fijo, inamovible, una y otra vez me repetía: ¿cómo rayos haré para estar contigo a solas?
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