Muchos oran por avivamiento.
Muchos claman por milagros.
Pero pocos cuidan sus conversaciones privadas.
En este mensaje revelador descubrirás por qué la gloria no descansa donde hay murmuración y cómo las palabras establecen marcos legales en el mundo espiritual.
La unidad no se rompe primero por rebelión abierta…
Se rompe por palabras privadas.
Si queremos gloria, debemos establecer cultura.
Si queremos respaldo, debemos proteger la unidad.
Si queremos gobierno espiritual, debemos controlar la lengua.
Este mensaje confronta, alinea y restaura.
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