El enemigo no necesita convencerte de que Cristo no viene. Le basta con hacerte creer que todavía falta mucho.
Porque cuando perdemos la expectativa, perdemos la urgencia; después, la obediencia; y finalmente, el temor de Dios.
Jesús no habló de su regreso para producir miedo, sino para producir pureza.
Maranatha: Cristo viene. La pregunta es: ¿estás viviendo como alguien que realmente lo espera?