En esta oportunidad, Andrés Montoya nos invita a contemplar las situaciones y circunstancias desde la perspectiva divina, animándonos a mantener viva la expectativa que Dios siembra en nuestro corazón: la de esperar siempre más de la mano amorosa de nuestro Padre.
En esta oportunidad, Andrés Montoya nos invita a contemplar las situaciones y circunstancias desde la perspectiva divina, animándonos a mantener viva la expectativa que Dios siembra en nuestro corazón: la de esperar siempre más de la mano amorosa de nuestro Padre.