ORACIÓN DE LA NOCHE. El silencio de Dios. La respuesta de Jesús ante el poder del mundo, en esta hora dolorosa de la humanidad. "No abrió la boca, como un cordero era llevado al matadero. No protestó, no se defendió"
Han silenciado la voz del amor, de la justicia, la del Reino, la de la liberación, la de la bienaventuranza. El pecado que disimula su miedo con la fuerza, su lodo con sangre inocente, su vaciedad con ruido y su abuso con indignación… Sólo han oído lo que querían oír, lo que estaban esperando, sin entender nada.
Lo sacaron fuera de la ciudad. Son tantas las voces del pecado que se dan cita. Crucifícalo, se grita desde la docilidad, desde la sumisión a otros que piensan por todos y desde la indiferencia. Grita también el miedo: Yo no lo conozco...ahora estás solo. Te pido las fuerzas, el coraje, para que me salga una voz distinta...al temor que deja lágrimas y culpa. Hablan los golpes, y los clavos.
En silencio atraviesa el mundo el sollozo desgarrado de un Dios y de tantos hijos suyos… un silencio más estruendoso que los gritos del mal, aunque ahora no lo parezca. Porque la Vida no es esto de hoy.
Calla el amor. Calla la misericordia. Callan el bien y la justicia. Callan el Reino y la paz. Calla el hermano. Callan la caricia y el milagro, la ternura y la confianza. Calla Dios, tras revelarse y entregarnos su perdón.
Esta noche, Señor, te suplico, dame coraje para actuar en conciencia, según tu Evangelio... Me quedo en silencio ... Con un sentimiento hondo de esperanza en la promesa de tu resurrección... Del grito victorioso de la Vída que rompa las tinieblas de la muerte... Ahí estás en un gesto sencillo... Me postro ante tu cuerpo crucificado en mis hermanos...