Para la elaboración del duelo, niñas, niños y adolescentes necesitan de personas adultas empáticas, que de forma cariñosa, segura e individualizada les proporcionen cuidados físicos, emocionales y psicológicos adecuados. Para ello, se recomienda:
Hablar con la verdad: busca que la persona que les comunique la noticia de la pérdida sea alguien a quien le tengan confianza, tengan una relación de afecto o simpatía. Asimismo, se debe hablar con franqueza y con un lenguaje apropiado a su desarrollo cognitivo.
Escuchar: para lograr que ellas y ellos expresen sus sentimientos, es necesario hablar menos y escuchar más. Es fundamental dar respuesta a todas sus dudas de una forma tranquila y clara.
Identificar y apoyar: en ocasiones niñas, niños o adolescentes pueden sentirse culpables o que interfirieron en la muerte o pérdida; de ser así, ayúdales a evitar este sentimiento.
Respetar: permite que se expresen sin limitar sus emociones y sentimientos con estereotipos como "los niños no lloran" o que "si sufren, no dejaran descansar a la persona".