El amor de Jesús es universal y para todos, es verdad, pero es a la vez personal.
Jesús ama a cada uno de una manera personal, íntima, individual. Él cuando mira
a la humanidad no mira a una masa de personas, mira directo a cada uno de sus
hijos de forma individual. Jesús te llama por tu nombre que te han dado tus papás
en el bautizo, así como en este Evangelio no es que llama a los “apóstoles” en
conjunto, en masa, sino que llama a cada uno de forma personal. Por eso Mateo
se tomó el tiempo de escribir el nombre de cada uno, porque es así como nos ve
Dios. Dios te ve y te habla por tu nombre.