"Por sus frutos lo reconocerán". Uno de los auténticos frutos del seguimiento de Jesús es
la alegría. El seguir a Jesús no quita lo que es una vida plenamente
humana con sus momentos de salud, compañía, prosperidad, gozo, como con sus momentos
de enfermedad, dolor, soledad, sufrimiento. Pero en todo esto uno podemos
mantener la alegría, porque sabemos que Jesús está a nuestro lado siempre, que
nos ama incondicionalmente, su amor nunca nos falta y que en el sufrimiento y
en el dolor Él sufre con nosotros y que Él tiene el poder sobre el pecado y la
muerte, Él tiene la última palabra con la vida eterna en el Cielo.