Cuando Jesús ha hecho todo de su parte para amarnos, para estar cercano a nosotros, se ha hecho hombre para decirnos personalmente su gran amor, ha dado su cuerpo, su sangre y cuando a pesar de todo eso, escogemos alejarnos de Él, Jesús llora por nosotros. Que fuerte que Jesús llora cuando lo alejamos de nuestra vida. Él no se enoja cuando le rechazamos, lo alejamos, sino que llora. Cuan grande debe ser su amor por nosotros.