Hoy Jesús nos da un gran consejo: de colocarnos en último lugar. Esto no significa no usar al máximo nuestros talentos, o no amar, o no proponerse hacer grandes cosas. Obvio que Jesús quiere que nuestra buenas obras brillen, que nuestros talentos traigan mucho bien, y que seamos todo lo que Dios quiere de nosotros. Ir al último lugar es que aun cuando nos aplaudan, aun cuando nuestros talentos brillen, sabemos que todo es gracia, es don de Dios, y Él tiene el primer lugar a Él le damos la gloria.