Debemos confiar que estamos en las manos de Dios aunque estemos en turbulencias. No se trata de que nosotros agarremos a Dios sino que entendamos que vamos de la mano de Él.
Debemos confiar que estamos en las manos de Dios aunque estemos en turbulencias. No se trata de que nosotros agarremos a Dios sino que entendamos que vamos de la mano de Él.