Una de las doctrinas centrales que define nuestra fe, es "que toda persona es justificada únicamente por la fe en Jesús". Cuando no nos perdonamos a nosotros mismos, en realidad no estamos acepando la justificación por la fe sola. No perdonarse a uno mismo es pensar que el sacrificio de Jesús no es suficiente, y que debemos agregarle "algo más" a su obra redentora.