Todo ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios. Todo ser humano tiene un valor como persona dado por Dios, por el solo hecho de ser humano. Pero no todos son "hijos de Dios". La biblia es clara con que todo aquel que recibe a Cristo a través de la fe, tiene el derecho de ser llamado "hijo de Dios" (Juan 1:12). Dios presenta nuestra relación con Él a través de diferentes imágenes: como nuestro Señor, como nuestro Pastor, como nuestro Padre, etc. Nuestra experiencia con nuestro "padre terrenal" condiciona y influye en nuestra compresión de Dios como Padre.