El bombardeo alemán a Gran Bretaña ocasiona una estridente petición pública de venganza. Pero hacia finales de 1941 las fuerzas británicas, compuestas de 7 00 aviones, están siendo gravemente mermadas por las batallas del Norte de África y del Atlántico. La llegada de Arthur “bombardero”; Harris para hacerse cargo del Mando de Bombarderos anuncia una nueva actitud. Harris está a favor de la venganza, proclamando públicamente: Ellos han sembrado el viento y ahora recogerán el torbellino. Lo más importante es que él cree que el bombardeo puede, por sí mismo, derrotar a Alemania…