Todos tenemos un refugio interior en donde poder reposar, recargar energía, protegernos de los efectos negativos de nuestra propia mente, de la adversidad y de los miedos. Sin embargo, la mayoría de las personas cuando miran dentro de sí, lo que encuentran es un caudal de movimiento. La mente no para de pensar, las emociones brotan sin parar.