Hace más de tres siglos, la Santa ecuatoriana Mariana de Jesús sentenció que el Ecuador no será destruido por desastres naturales, sino más bien por malos gobiernos. Dicho vaticinio cobra fuerza cuando la situación se torna compleja para las grandes mayorías. El país terminó el año más violento de nuestra historia: Llegamos a la horrorosa tasa de 25.32 muertes violentas por cada cien mil habitantes. Alrededor de 4500 personas perdieron su vida en manos del crimen el año pasado, duplicando la estadística del 2021 y cuatriplicando la cantidad del 2019. Proporcionalmente y para que entendamos la terrible realidad, estos datos ni siquiera se dieron durante las batallas de guerra civil de nuestra historia republicana, ni tampoco durante las guerras contra otros países.