Fragmento: "Hace aproximadamente un año, escuchábamos las declaraciones del presidente electo Guillermo Lasso, luego de ganar las elecciones en la segunda vuelta electoral. Después de agradecer a Dios, a sus padres y a los ecuatorianos, el flamante mandatario agradecía a Jaime Nebot, líder del Partido Social Cristiano, quien se encontraba a su derecha y a las bases de su movimiento por el compromiso en campaña.
Días más tarde y durante su posesión, nos decía, con lágrimas en los ojos, que la era de los caudillos, aquellos líderes mesiánicos que creían tener todas las respuestas terminaban con su mandato. Nos comentaba a todos los ecuatorianos, además, que la era del odio había terminado, puesto que él no había sido elegido para saciar la sed de venganza de unos pocos, sino más bien para resolver el hambre de muchos. Las luchas desde el poder ya no serían hacia personas por pensar distinto, sino más bien contra el hambre, el analfabetismo, la desnutrición y la violencia de género. Recibía así la banda presidencial de Guadalupe Llori, nueva presidenta de la Asamblea Nacional, representando al movimiento indígena, a través de Pachakutik. Había nacido así el proyecto político del ‘Ecuador del Encuentro’ y la nación sentía esperanza".
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