Durante la conversación, Barea explicó que el turismo de cruceros sigue siendo una pieza clave para el desarrollo económico de Ferrol, aunque aún hay retos como la escasa apertura de locales hosteleros en domingos, lo que da una imagen poco activa de la ciudad. A pesar de ello, el incremento progresivo de cruceros y cruceristas está generando un mayor dinamismo, y se espera que, con el tiempo, esto motive la apertura de más negocios también en fines de semana.
Uno de los proyectos centrales es la nueva licitación de la terminal de cruceros, cuya aprobación se retrasó por un error administrativo en el pliego, aunque se espera resolver en breve mediante un consejo extraordinario. Este paso es fundamental para ofrecer un paquete atractivo a las navieras y consolidar Ferrol como destino turístico marítimo.
Barea también destacó avances en infraestructuras como la segunda fase de la fachada marítima, que busca dar continuidad estética y funcional a la ya remodelada zona portuaria, con mejoras en accesibilidad, escaleras mecánicas y una plataforma única que facilite el uso peatonal. Además, se está trabajando en la rehabilitación del edificio de Aduanas, que se espera inaugurar en el segundo semestre de 2026.
En el otro extremo del puerto, continúa la construcción del viaducto ferroviario en el muelle carbonero, una obra de gran envergadura que incluirá un carril bici y senda peatonal hasta A Cabana, completando así una ruta circular alrededor de la ensenada que mejorará la conexión urbana y el ocio ciudadano. Esta pasarela, aunque no permitirá la pesca, supondrá un valor añadido para el paseo marítimo.
Sobre cuestiones más inmediatas, Barea reconoció los problemas de mal aparcamiento en algunos parkings recientes del puerto, atribuyéndolos al comportamiento incívico más que a fallos de diseño, y advirtió que en verano se aplicarán sanciones para garantizar un uso correcto de los espacios.
En cuanto a los retos estratégicos, el presidente subrayó que el trabajo más importante es “invisible”: la transformación del puerto a nivel de tráficos, especialmente tras las crisis de los sectores del carbón y Alcoa. Aunque la situación es estable, sigue siendo crítica, y se están desarrollando nuevas terminales de líquidos y proyectos energéticos que asegurarán la viabilidad futura del puerto, aunque muchos de estos procesos están sujetos a confidencialidad por los acuerdos con empresas.
Finalmente, destacó la importancia de la coordinación con el Ayuntamiento de Ferrol para garantizar una imagen uniforme y cohesionada de toda la fachada marítima, incluyendo materiales, colores y diseño urbano, integrando incluso las actuaciones del Arsenal y las nuevas obras de la Armada, aunque estas últimas dependen del Ministerio.