Un día, la hermana de Gonçalo Castel-Branco, productor ejecutivo de Chefs On Fire, le preguntó si podía cocinar para sus amigos en su fiesta de cumpleaños.
Poco sabía Gonçalo que esto implicaría cocinar para 60 personas en una casa del Alentejo, con una cocina demasiado pequeña para servir a ese número de personas.
Gonçalo, que nunca había hecho este tipo de cosas, tomó ocho patas de cordero, diez gallinas, diez pianos, dos barrigas, piñas, las colgó de los árboles y, a las cuatro de la mañana, hizo una hoguera en el suelo. Luego, cagó un agujero en el suelo y enterró 25 kilos de verduras, cocinándolas con el calor del fuego a la superficie.
Esta experiencia llevó a Gonçalo a preguntarse: si era capaz de hacer esto, ¿qué harían los verdaderos Chefs de renombre y cómo lo harían?
Fue en este ambiente de convivencia y complicidad, alrededor del fuego, donde nació la auténtica experiencia que hoy conocemos como Chefs On Fire, una celebración de buena comida, buena música y buen vino.