El Castro de Esmelle, también conocido como Tralocastro, vuelve a convertirse estos días en escenario de investigación arqueológica. Desde ayer y hasta el próximo 9 de octubre se desarrolla la quinta campaña de excavación, la segunda realizada este año, después de los trabajos llevados a cabo el pasado mes de julio.
En esta ocasión, los investigadores han puesto el foco en un edificio situado junto a la entrada del castro y próximo a una gran construcción colectiva. Sus dimensiones y características hacen pensar que podría haber tenido también algún tipo de función comunitaria, aunque serán los trabajos arqueológicos los que permitan determinar su verdadero uso.
La campaña de julio dejó además importantes hallazgos, entre ellos un pequeño abalorio de vidrio bañado en oro, cuya procedencia podría estar relacionada con la isla griega de Rodas, y diferentes piezas de cerámica decorada con motivos propios de la cultura castreña.
El objetivo ahora es seguir descubriendo qué permanece bajo tierra y qué información puede aportar el yacimiento sobre las comunidades que habitaron Esmelle hace más de dos mil años. Sobre el terreno trabajan el director técnico de la excavación e investigador del CSIC, Samuel Nión Álvarez, y el director científico, Juan Luis Montero Fenollós, profesor de la UDC.