Hola, soy Lara Capeanz y hoy en Voce en Movimiento quiero hablaros de dos palabras que pueden parecer lo mismo, pero que no lo son. Ritmo y velocidad. Y es que en mis consultorías, cuando le digo a una persona que debemos ganar ritmo en su discurso, lo primero que tiende a hacer, y lo entiendo perfectamente porque es lo que se nos viene a la cabeza de forma instintiva, es aumentar la velocidad. Pero aumentar la velocidad lo que implica es decir más palabras por minuto. En cambio, cuando queremos aumentar el ritmo, lo que queremos es la velocidad y el número de palabras para ganar intensidad, con momentos en los que lo bajemos para ganar reposo, ganar misterio, afianzar un concepto e incluso ganar ritmo de una forma que puede parecer contraintuitiva, que es alternando momentos de velocidad con momentos de pausa. De esta manera podemos trabajar el ritmo sin acelerarnos demasiado en nuestro mensaje. Nos escuchamos.