David era un hombre que reconocia su vulnerabilidad frente a las pruebas. Falló y se equivocó muchas veces.
Porque fue David alguien tan especial para Dios y lo uso de una manera tan poderosa?
David reconocía sus errores, buscaba a Dios en su debilidad, en los peores momentos clamaba a El pidiendo misericordia. Reconocía que solo de Dios podía venir su salvación, su ayuda; sabía muy bien la necesidad que tenía de su presencia.
El modelo de oración que Jesús nos enseñó dice: Padre nuestro que estás en los cielos, Santificado sea tu nombre! En el nombre de Dios hay santidad y cuando nos acercamos a El somos expuestos a ella. La palabra Santo quiere decir apartado, separado para un propósito y la santidad es un atributo de Dios que nos lleva a la pureza.
Mientras más cerca Dios esté de la tierra y del corazón del hombre más evidentes serán las impuerezas . Nada podemos ocultar de la luz, cuando entra a un lugar todo queda expuesto a la vista. De la misma manera Dios está alumbrando con su santidad lo que tenemos que cambiar, El está trayendo convicción de lo que no es correcto, el está dando a conocer su voluntad.
David en este salmo se encontró en un momento muy difícil de enfermedad y la manera en que la describe se asemeja a nuestra realidad actual. Una enfermedad que lo aparto de las personas, de su familia, expresaba tanto su dolor físico como su dolor emocional al sentirse aislado de las expresiones de amor de sus familiares. Y millones de personas en el mundo hoy viven una situación muy parecida a muchos los ha llevado a la.muerte. Mucha tristeza hay hoy en el mundo, el mundo sufre el dolor de la enfermedad y la soledad tal como lo vivió David, pero sabes la respuesta de El tiene que ser la nuestra: la oración es lugar donde hay respuesta, es el lugar el hace milagros, es lugar de salvación, en el lugar de la oracion la realidad cambia porque aunque estemos experimentando dolor físico y emocional encontraremos consuelo, consejo, sabiduría, paz y descanso.
Dice Romanos 8:38-39 Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida ni la muerte, ni los ángeles ni los espíritus, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes del cielo ni los del infierno , ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo!
Cree esta palabra nada podrá separarte del amor de Dios!
Por último quiero dejarte con dos desafíos en este día:
1. Gálatas 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. No podemos desmayar. No podemos parar, no podemos detenernos de hacer la voluntad de Dios
2. Hebreos 12:15 Busca la paz con todos y santidad de Dios porque sin ella nadie podrá verlo. No te pierdas del regalo de ver a Dios en cada situación, en cada persona, no te pierdas la oportunidad de ver a Dios en tu vida, en tu familia y un día cara a cara. Esfuérzate tu recompensa está en la eternidad!
Oremos con el salmo 38