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Ante la violencia sexual, física y emocional que sufrimos las mujeres, el feminismo ha centrado sus demandas y estrategias en la justicia penal y otras respuestas punitivas del Estado. Sin embargo, el sistema penal rara vez funciona cuando se trata de este tipo de denuncias y las víctimas, antes de obtener justicia, pasan por un penoso proceso de revictimización que siembra dudas sobre la efectividad del sistema judicial. ¿Cuál es la alternativa entonces? ¿De qué manera el derecho penal perpetúa un sistema de desigualdad y no se convierte en la solución? ¿De qué manera se ha convertido en una herramienta de populismo punitivo que no soluciona las violencias estructurales que atraviesan a las mujeres? ¿De qué maneras el uso de la justicia penal como herramienta de emancipación refuerza el patriarcado?
A lo largo de las décadas, la industria del alcohol se ha logrado posicionar como una de las más rentable generando un estimado de 1.5 trillones de dólares en ganancia. De la mano de publicidad han logrado vender una sustancia que promete hacer la vida más llevadera, más divertida y más glamorosa. Sin embargo, es imposible desvincular la relación directa que hay entre hechos de violencia de género e ingesta de alcohol. ¿De qué manera la publicidad feminista y amable con discursos LGTB ha intentado captar un mercado más vulnerable a las adicciones? ¿Por qué los esquemas de recuperación cómo alcohólicos anónimos desconocían en sus inicios de la posibilidad de que las mujeres fueran alcohólicas ? ¿Es cierto que una mujer que toma se ve fea? Hoy en Womansplaining: feminismo y alcohol.
Tal vez uno de los principales motores de la protesta es la rabia. Sin embargo, en una cultura que castiga las emociones, pareciera que no hubiera vínculo alguno entre sentir la injusticia y salir a la calle a reclamar un cambio. Por otro lado, en épocas de encierro, el activismo se ha volcado a las redes sociales. Sin embargo, los formatos digitales muchas veces premian la sobre simplificación y en vez de lograr un mensaje contundente que invite a la acción, el resultado son miles de likes maniqueos que consolidan audiencias sin pensamiento crítico. ¿De qué manera la cultura influencer cae en los mismos vicios de pedirle a las activistas que sean modelos impolutos de coherencia? ¿Cómo podemos transformar las emociones en razones para salir a protestar? En este episodio de Womansplaining con Mariana Matija: activismo y emociones.
La pandemia del Covid-19 ha cambiado la cotidianidad de la mayoría. En Colombia, el gobierno decretó cuarentena hasta el 26 de mayo. Esta medida ha generado polémica pues ha puesto de manifiesto la terrible desigualdad social del país, el precario sistema de saludad, la avasallante cantidad de empleos informales y la pobreza en la que viven millones. Del mismo modo, la reorganización de las aulas de clase en espacios virtuales, ha puesto de manifiesto la imposibilidad que tiene la mayoría de los colombianos de recibir este tipo de educación, ya sea porque no cuentan con la conectividad necesaria, porque tienen que cumplir otras tareas domésticas o porque no cuentan con computadores, celulares o tabletas que les permitan asistir a clase. Dentro de este panorama, resulta urgente analizar esta nueva cotidianidad desde la bioética. ¿De qué manera el concepto de autonomía aparece bajo un sesgo que contempla únicamente a los hombres, blancos, heterosexuales? ¿Qué fuerzas económicas y políticas se ponen en juego cuando se hace el llamado a quedarse en casa? ¿De qué forma la virtualización de las aulas evidencia la debilidad del tejido social? ¿Qué hacemos con tanta vigilancia hacia los cuerpos?
A la hora de hablar de acoso sexual es común desviar la discusión hacia el malentendido. Que no era acoso, sino un piropo. Que ahora todo acto de galantería se confunde con acoso. Sin embargo, para muchas mujeres que han sufrido este acto de violencia, el acoso sexual se ha convertido también en el lugar en donde su palabra ha sido vista con suspicacia. En Colombia, a pesar de que la Ley 1257 de 2008 intentó sensibilizar, prevenir y sancionar esta y otras formas de violencia y discriminación contra las mujeres, aún nos enfrentamos a un ambiente hostil y revictimizante a la hora de denunciar casos de acoso sexual. ¿De qué manera las instituciones podrían crear protocolos que cuiden a las mujeres en sus lugares de trabajo y estudio? ¿Por qué razón cuando hablamos de acoso estamos hablando también de desigualdad de derechos? ¿Por qué el escrache podría resultar problemático? ¿Será posible imaginar una justicia feminista?
La sentencia T-629 de 2010 emitida por la Corte Constitucional intenta delimitar las prácticas del trabajo sexual en un esfuerzo por intentar cobijar legalmente a las trabajadoras sexuales que se ven expuestas a múltiples formas de violencia. Sin embargo, esta sentencia se queda corta a la hora de pensar en condiciones laborales dignas que protejan a estas mujeres. Además, el trabajo sexual sigue siendo un tema tabú sobre el cual no se pronuncian políticos ni abogados, y algunas facciones del feminismo consideran que las trabajadoras sexuales, al trabajar con sus cuerpos para satisfacer el deseo masculino, no hacen parte de la lucha por los derechos de las mujeres. Frente a la coyuntura del COVID-19, muchas trabajadoras sexuales han visto muchas dificultades para ganar su sustento y se han quedado sin qué comer ni dónde dormir. ¿De qué manera la regulación del trabajo sexual y el activismo por un marco legal que las permita ejercer su trabajo puede ayudar a muchas estas mujeres? ¿En un escenario en que las trabajadoras sexuales no son vistas cómo sujetos de derechos, de qué manera el feminismo que las excluye también las violenta? ¿Cómo podemos ayudar desde las acciones a estas mujeres que se encuentran en las calles?
Las labores de cuidado como cocinar, limpiar, cuidar, remendar, coser son consideradas como labores del corazón, esto es, aunque impresindibles y necesarias para el funcionamiento de la sociedad, no necesariamente deben ser remuneradas pues se hacen desde el abnegado cariño de las mujeres cuidadoras que las realizan. Estas labores de cuidado, que casi siempre son realizadas por mujeres, han marcado desde siempre una de las mayores fuentes de desigualdad entre hombres y mujeres. Como lo dice la autora Mercedes D Alessandro en el libro Economía femenista: “Al ser las mujeres quienes más tiempo dedican a estas tareas no remuneradas disponen de menos tiempo para estudiar, formarse y trabajar fuera del hogar; o tienen que aceptar trabajos más flexibles (en general precarizados y peor pagados) y terminan asumiento una doble jornada laboral: trabajan dentro y fuera de la casa”. ¿De qué manera los trabajos de cuidado han sido usados para mantener a las mujeres dentro de los confines domésticos? ¿Cómo conciliar la idea de que la única manera posible de salir a conquistar el territorio fuera de la casa muchas veces implica emplear a otra mujer para que se ocupe de nuestro trabajo doméstico? ¿Es posible resignificar los trabajos de cuidado para entender otras dimensiones de lo femenino?
Hoy en Womansplaining: Los trabajos del cuidado
En una reciente columna de prensa titulada “Las mujeres de Rosseau”, la profesora Carolina Alzate hace un recorrido por la manera en la que las mujeres, desde el siglo XVII, se han embarcado en una lucha por ser consideradas ciudadanas y no menores de edad. Habla sobre cómo la escritora inglesa Mary Wollstonecraft luchaba porque las mujeres fueran reconocidas como sujos plenos y no como complementos ornamentales del hombre. Dice Alzate: “Lo que ella y las mujeres de su generación pidieron es en parte lo que seguimos pidiendo hoy: educación y trabajo en condiciones de equidad, educación e independencia económica. Wollstonecraft confiaba en ambos como vía para obtener autonomía espiritual y material, autonomía sobre nuestro pensamiento y nuestros cuerpos, porque era claro para ella que la debilidad no es una esencia femenina, sino una característica cultivada para crear mujeres dependientes”.
¿De qué manera la creación de políticas públicas que ponen en el centro las necesidades de las mujeres permite la formación de una ciudadanía más igualitaria?¿De qué maneras las violencias simbólicas y no simbólicas ejercidas hacia las mujeres evidencian que estamos lejos de ser consideradas ciudadanas plenas y autónomas? ¿Es utópico pensar que una sociedad tan machista como la colombiana algún día las mujeres seremos consideradas asi?
Uno de los movimientos más potentes que salió a las calles durante el Paro Nacional fue el feminista. En las calles se vieron a miles de mujeres con pañoletas verdes y moradas marchando en contra del gobierno de Iván Duque. En México, el movimiento de las mujeres ha pedido una mayor atención del gobierno de López Obrador frente a los femicidios y se ha tomado las calles. En Argentina, miles de mujeres salieron a las calles para pedir la despenalización del aborto, generando una marea verde que contagió a todo el continente. En Chile, el performance El violador eres tú se ha convertido en parte fundamental de las protestas en contra del gobierno de Sebastián Piñera. En un continente tan profundamente machista y desigual como América Latina, pareciera imposible deslindar las luchas de feminismo con las luchas sociales. ¿De qué manera es posible pensar un feminismo latinoamericano que le dé lugar a mujeres negras, campesinas, indígenas y empobrecidas? ¿Frente a tal diversidad de mujeres, cómo lograr unir el movimiento por los derechos de las mujeres? ¿Qué hacemos con el privilegio? ¿América Latina será feminista o no será?
Hoy en Womansplaining feminismos y movimientos sociales en el continente.
En 2014 el filósofo, que hasta entonces se conocía como Beatriz Preciado, hoy Paul B. Preciado, dio una conferencia en el Hay Festival de Cartagena. En la charla, Paul explora temas como la masculinidad y su relación con la política, la violencia y el poder. A partir de estas problemáticas, el filósofo nos invita a pensar nuevas ficciones políticas vivas que no están ligadas a un sistema binario, patriarcal y de la presión ¿Cuál sería entonces el sujeto del feminismo, si la categoría mujer es una categoría a veces privilegiada por el neoliberalismo, y que deja de lado otros sujetos oprimidos? ¿De qué manera el género ha sido una frontera que perpetúa un sistema de desigualdad?
Womansplaining es un podcast de 070 Podcasts producido por Gloria Susana Esquivel y editado por Sebastián Payán.
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