¿A cuántas no nos ha pasado que nos aferramos, tal vez demasiado y tal vez sin querer, a una persona o a una situación que por más que no nos hace bien es casi como una adicción? Dicen que lo que fácil viene, fácil va; pero
así como aferrarse a algo que nos hace mal resulta a veces muy fácil, dejarlo ir, por otro lado, parece una tarea imposible, porque implica valor, soltar sentimientos y alejarte de algo que un momento dado te importó bastante y que incluso te hizo feliz.