Un nuevo estudio reveló que pese a las iniciativas que buscan revertir el hundimiento de la Ciudad de México, el decaimiento de su superficie, en las últimas dos décadas, se ha acelerado hasta 40 centímetros por año, lo que aumenta el riesgo de fracturación intensa, daños en la infraestructura y contaminación de los abastecimientos hídricos, lo cual podría producir una crisis de contaminación del agua.
Esthelle Chaussard, de la Universidad de Oregón en Estados Unidos, y autora principal del estudio, expuso que el lago, encima del cual descansa la CDMX, ya sufre las consecuencias de la extracción constante de sus aguas, pues desde hace siglos ha sido utilizado como un drenaje hídrico.